Si quieres preparar algo clásico y delicioso para tus hijos, apuesta por unas patatas fritas caseras. Quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro. Les encantan.
Ingredientes
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1 kg de patatas blancas grandes
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2 tazas de aceite de canola o maíz
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1 cucharada de bicarbonato de sodio
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Hielo
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Sal al gusto
Elaboración
Paso 1
Pela las patatas. Córtalas en tiras iguales de 1 cm de grosor. Ponlas en un bol. Cúbrelas con agua y añade el bicarbonato. Déjalas reposar 15 minutos. Cambia el agua y deja reposar 5 minutos más.
Paso 2
Lava las patatas con agua fría abundante. Sécalas bien con papel de cocina. Llévalas al frigorífico durante 15 minutos.
Paso 3
Hierve las patatas en agua a fuego medio bajo. Déjalas parcialmente cocidas, nunca blandas. Sácalas del agua. Enfríalas bajo el grifo y pásalas a un bol con hielo durante 10 minutos.
Paso 4
Sécalas de nuevo. Calienta el aceite a temperatura media alta. Fríe las patatas durante 6 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y añade sal al gusto.
Truco práctico: si las fríes en pequeñas tandas, quedan más crujientes y absorben menos aceite.
