Cómo ser una mamá fitness

En la actualidad, ser fitness es una tendencia que sobrepasa cualquier realidad de mantener un estilo de vida saludable. Ejecutar un ritmo cotidiano que incluya una serie de actividades realizadas en pro de mantener el organismo y la mente en buen estado es algo que se ha popularizado mucho en todo el mundo.

Las madres no escapan de esto, y sencillamente observamos cómo, bien sea primerizas, o mamás por segunda vez quieren cuidar sus cuerpos inclusive antes y durante el embarazo. Si eres una de estas, acá en este artículo te enseñaremos cómo ser una mamá fitness.

Estrategias femeninas

Las mujeres poseen ese inigualable sexto sentido que les permite planear estratégicamente como van a lograr sus objetivos. En principio, una vez que sepas que estás embarazada, debes trazar un plan alimenticio que incluya alimentos balanceados tanto para ti como para el bebé.

En él debes incluir todos los grupos de alimentos que son adecuados para tener una alimentación balanceada. De ser necesario consulta con tu médico de cabecera y él te indicará cuáles son los que más debes consumir.

La fibra es primordial, ya que aparte de estimular tus evacuaciones, y mantener tu sistema intestinal limpio, también propicia la dotación al cuerpo de energía para hacer ejercicios y reponer el desgaste que requiere llevar un bebé en el vientre.

Lo siguiente, es el ejercicio. Debes olvidarte de que porque estás embarazada, dejarás por completo de las rutinas que habías venido haciendo. Tal vez, no puedes forzar tu cuerpo como antes, pero definitivamente sí puedes realizar algunos ejercicios no tan pesados que permitan que tu corazón se mantenga en perfecto estado, y con él, todo tu organismo.

Consume mucha agua, muchos jugos, la hidratación es vital.

¿Cómo lidiar con los antojos?

Es bien sabido que cuando las mujeres quedan encintas, comienza un proceso hormonal donde todo va cambiando de lugar para darle espacio a una nueva vida. Uno de los derivados de este proceso de gestación son los bien conocidos y pecadores antojos que una vez que aparecen, no hay manera de no quererlos comer.

¿Te imaginas que en medio de la noche, luego de comer saludable en el día y hacer tus rutinas de ejercicio te provoque una torta triple chocolate con sirope e chocolate y más chispas de chocolate? Pues bien, esto es algo perfectamente natural, que no tienes por qué temerle ya que existe una forma muy fácil de combatirlo: los frutos secos.

Las nueces, almendras y avellanas son una fuente maravillosa de grasa vegetal capaz de provocar una sensación de saciedad inigualable. Cuando sientas que tu bebé pide a gritos un dulce repleto de carbohidratos, abre tu mesita de noche y toma algunas semillas que ya tendrás previamente guardadas ahí, y mastícalas con suavidad y lentitud. Poco a poco verás como la ansiedad desaparece por completo.

Ojo, esto no quiere decir que ante cualquier antojo debas privarte; por supuesto que puedes comerte una torta de chocolate, o unas galletas, pero lo importante es que no hagas de esto un hábito, y que puedas controlar su consumo a cantidades moderadas.

 

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