En esta época es tal la fascinación que los pies ejercen sobre nosotros, que casi los hemos convertido en un fetiche. Muchos lectores recordarán zapaterías provistas de fluoroscopios que permitían a los clientes contemplar, con asombro, los huesos de sus pies. La irradiación era peligrosa y, desde luego, innecesaria para comprobar el debido ajuste del calzado, pero el consumidor la toleró por bastante tiempo. Las inquietudes respecto al desarrollo de los pies desaparecen al conocerse su evolución normal. Cuando nace, el niño tiene a menudo los pies torcidos hacia dentro, debido a lo restringido del recinto uterino. La madre o el padre pueden enderezar el pie del recién nacido mediante una suave manipulación con los dedos. De ser Leer mas [...]
Los dolores articulares no deben confundirse con los dolores o calambres musculares ni con los llamados "dolores del crecimiento", que se localizan en la porción media de la pierna y la pantorrilla, y que generalmente los niños de6 a12 años de edad, los padecen en la noche. Se desconoce la causa de estos dolores del crecimiento. Los han sufrido millones de niños, aunque carecen de importancia médica. Los dolores de calambres musculares son frecuentes después del ejercicio intenso o durante una enfermedad viral benigna. En los niños, el dolor articular rara vez sugiere artritis. El vocablo artritis se deriva de artro, articulación, e itis, inflamación; esto significa que la articulación presenta rubor, turgencia, calor y dolor. El vocablo Leer mas [...]
Consideremos el extraño caso de la quinta enfermedad, cuya popularidad se debe a que puede confundirse con otras erupciones. Debe su nombre a que siempre ocupa el último lugar en la lista de las más frecuentes de la infancia. Su nombre médico, eritema infeccioso, se olvida fácilmente. Poco falta para que no se la considere una enfermedad. Su único síntoma es la erupción, carece de complicaciones y no necesita tratamiento. Se identifica por el característico rubor en las mejillas de los niños, como si hubieran sido "abofeteados". De las mejillas pasa a la cara posterior de brazos y piernas. A menudo se asemeja a un fino encaje color de rosa. Tiende a desaparecer y reaparecer de improviso. La quinta enfermedad es recurrente por días Leer mas [...]
La escarlatina recibió su nombre hace más de 300 años por el característico color de su erupción. La enfermedad se debe a una infección por estreptococos, generalmente de la garganta. Se la reconoce por estos rasgos: fiebre acompañada de debilidad y que, generalmente, precede a la erupción. A menudo la fiebre se acompaña de dolor de cabeza y estómago y vómitos. Aunque no siempre, el paciente tiene dolor de garganta. La erupción brota de12 a48 horas después de haber comenzado la enfermedad. La erupción aparece en la cara, el tronco y los brazos y, al cabo de 24 horas, cubre ya todo el cuerpo. Las lesiones son muy pequeñas, rojas y abarcan casi toda la piel. La zona alrededor de la boca está pálida. Si se palpa la piel, da la Leer mas [...]
Cómo reconocer la roséola. Antes de que aparezca la erupción, generalmente hay varios días de fiebre alta y constante; en ocasiones, ésta puede provocar una convulsión o un ataque en los niños vulnerables. Por lo demás, el paciente parece normal. La erupción comienza cuando desciende la fiebre o poco después de haber cedido. Las lesiones son placas rosadas bien definidas que, al ser oprimidas, se tornan blancas. Aparecen primero en el tronco. Pueden ser ligeramente abultadas. La erupción se extiende a los brazos y el cuello, pero sólo en raras ocasiones es prominente en la cara o las piernas. Por regla general, desaparece en menos de 24 horas. A veces hay una ligera secreción nasal, enrojecimiento de la garganta o inflamación de Leer mas [...]
Cómo reconocer la rubéola: Antes de la erupción. Puede haber unos días de cierta fatiga. Los ganglios linfáticos en la nuca pueden estar inflamados y sensibles. Erupción. Aparece inicialmente en la cara, como manchas planas y ligeramente elevadas. Se extiende rápidamente al tronco y las extremidades. Las manchas tenues tienden a fusionarse en amplias placas. La erupción de la rubéola es sumamente variable y aun a los médicos y a los padres de familia más experimentados les resulta difícil reconocerla. A menudo, no se observa ninguna erupción. Fiebre. La temperatura rara vez pasa de 38.5° C y, por lo regular, cede en menos de 2 días. Aproximadamente entre el diez y el quince por ciento de los niños mayores y adolescentes padecen Leer mas [...]

Signos de la Varicela

0 comentarios Mujer Urbana Por Mujer Urbana El 21 de agosto de 2014
Cómo reconocer la varicela o la viruela loca: Antes de la erupción. Generalmente no hay ningún síntoma previo a la erupción, pero a veces se observa fatiga y algo de fiebre durante las 24 horas precedentes. Erupción. La erupción típica presenta las etapas siguientes: 1. Aparece primero como manchas rojas y planas. 2. Las manchas se tornan en protuberancias que parecen pequeños barros. 3. Acontinuación se convierten en diminutas y frágiles vesículas. Pueden parecer gotas de agua sobre un fondo rojo. Al rascarse el niño, se arranca fácilmente las puntas de las vesículas. 4. Amedida que se rompen las vesículas, las úlceras se tornan pustulosas y costrosas. (Las costras son suero reseco, no pus.) Esta etapa a veces se alcanza a Leer mas [...]

Caspa y costra de leche

0 comentarios Mujer Urbana Por Mujer Urbana El 21 de agosto de 2014
Aunque de aspecto algo diferente, la caspa y la costra de leche son en realidad manifestaciones del mismo problema; su nombre médico es seborrea. Ocurre cuando las glándulas seborreicas de la piel reciben el estímulo de hormonas adultas, por lo que el cuero cabelludo se torna grasoso y descamativo. En la primera infancia es causado por la exposición a las hormonas de la madre, y en la adolescencia, porque el sujeto comienza a elaborar sus propias hormonas adultas. No aparece entre estas dos etapas, pero una vez que se presenta, el problema tiende a ser recurrente. La seborrea es una afección más que nada antiestética, pues es relativamente inofensiva. Puede, sí, aumentar la vulnerabilidad de la piel a infecciones por hongos o bacterias. Leer mas [...]